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Humedades y Goteras en Edificación

HUMEDADES Y GOTERAS EN EDIFICACIÓN

La lluvia ha sido una constante en toda España en las últimas semanas y podría seguir siéndolo a corto plazo. Es un clásico de la época invernal y, casi todo el mundo, ha tenido que enfrentarse alguna vez a una gotera o humedad que aparece en la pared o el techo de su casa, garaje o empresa. Dentro del mantenimiento integral de edificios, este es uno de los problemas más comunes que nos encontramos, con humedades y goteras en muchas viviendas que provocan la devaluación del propio inmueble. Según los datos de la Agencia para la Rehabilitación de Edificios (Rehare) recogidos por Danosa, una rehabilitación puede revalorizar un inmueble un 20%, de ahí la importancia que tiene mantener la casa en buen estado y hacer reformas o arreglos cuando sea necesario.

 Por ello, es muy importante acabar con estas molestias para que no vayan a más y que no acaben convirtiéndose en problemas estructurales del edificio, lo que podría poner en riesgo su estabilidad. Para que esta reforma sea eficaz y no haya ‘efecto rebote’, es importante saber cómo debemos hacerlo.

 

HUMEDADES

Existen distintos tipos de humedades, por lo que debemos conocerlos para saber a cuál nos estamos enfrentando.

En primer lugar, están las que se dan por capilaridad, que aparecen por contacto directo con el terreno y son habituales en las viviendas unifamiliares, ya que suelen ser construcciones bajas que dan directamente al suelo.

Por su parte, las humedades por condensación aparecen en las superficies de la vivienda que tienen una temperatura inferior al punto de rocío. Es decir, se producen en zonas mal aisladas o con exceso de humedad, son las gotas de agua que se depositan en carpinterías metálicas, en los vidrios y las que crean formación de mohos en las superficies de las paredes y techos; también muy comunes donde hay vapor de agua, como el baño o la cocina. Por ello, en estas dos últimas estancias tiene que haber, sí o sí, tanto una campana extractora como un sistema de ventilación en el baño a parte de un buen aislamiento térmico en toda la envolvente del edificio.

Por último, tenemos las humedades por filtración, que pueden aparecer en las ventanas o en los techos y cubiertas, casi siempre por deterioro. Con estas premisas, las herramientas básicas con las que debemos hacer frente a la humedad son los materiales de construcción, pues cuanto mejor preparadas estén las viviendas, menos riesgo tendremos de que aparezcan las mencionadas humedades. En este sentido, son muy recomendables las ventanas con doble acristalamiento y rotura del puente térmico, contar con un buen aislamiento térmico en paredes y cubiertas y pintura anticondensación, que, como dice su nombre, reduce la condensación evitando el efecto pared fría. Pero con esto solo no es suficiente, pues nuestros hábitos y rutinas también influyen bastante a la hora de sufrir humedades.

 

RECOMENDACIONES PARA EVITAR LA APARICIÓN DE HUMEDADES

Hay varias acciones que podemos hacer todos los días que ayudan a prevenir la aparición de la humedad, como ventilar la casa 10 minutos al día y utilizar siempre la campana extractora cuando cocinamos y los sistemas de ventilación.

Pero si ya no podemos hacer nada y las humedades han hecho su aparición, tenemos a nuestro alcance la posibilidad de limpiar las manchas de hongos con un trapo húmedo y lejía para evitar que se formen más manchas de este tipo, que además generan mal olor en la vivienda y perjudican la calidad del aire. Tras percibir la presencia de humedades sería importante consultar con un técnico cualificado, en vez de limpiarlas o taparlas sin más. Y es que si queremos acabar con el problema resulta necesario descubrir de donde proceden, no sólo “taparlas”, porque si no volverá a aparecer.

 

GOTERAS

Las goteras pueden tener dos orígenes: interior o exterior. En el caso de las goteras que provienen del exterior de nuestro edificio, una azotea despejada, libre de objetos, con un mantenimiento constante y con una buena capacidad de drenaje será ideal para no dar pie a su aparición. Cuando se trata de goteras originadas en el interior del edificio (generalmente debidas a un fallo en el sistema de fontanería), el correcto mantenimiento será clave para evitar males mayores.

El estancamiento de las lluvias en nuestras azoteas y la mala impermeabilización, así como un trabajo de fontanería mal hecho hacen que el agua llegue a lugares a los que no debería llegar. Es por ello que encontrar grietas, huecos y fallos en nuestro edificio será imprescindible. Sin el mantenimiento correcto, tenemos muchas posibilidades de encontrarnos con una pared o techo mucho más húmedo de lo que nos gustaría. Cuando hayamos encontrado esas grietas y huecos, ¿qué debemos hacer? Taparlos, y no de cualquier forma:

  • Cuando se trata de porosidades o pequeñas grietas, el relleno será suficiente.
  • Cuando se trata de grietas de mayor envergadura, el cemento será la mejor opción con la que rellenar el hueco (con una correcta limpieza y posterior impermeabilización, siempre).

Si por el contrario, la gotera ya ha aparecido porque no se ha realizado de forma correcta el mantenimiento o ha sucedido alguna rotura, lo primero que debemos hacer es solucionar el origen, procediendo a la reparación que ha originado el siniestro.  Una vez realizada esta acción, es necesario quitar la mancha que nos ha alertado de que había una filtración. Según la gravedad de la mancha, te proponemos dos soluciones:

  • La limpieza con productos especializados será la solución para los casos más livianos.
  • Si el problema es más grave, nos tocará levantar el trozo dañado para luego reponerlo.

 

RECOMENDACIONES PARA EVITAR LA APARICIÓN DE GOTERAS

Lo primero que tendríamos que considerar es realizar un adecuado mantenimiento de las instalaciones y la cubierta del inmueble, como ya se ha comentado anteriormente en este artículo, algo fundamental para que no se deteriore ningún elemento de la finca por la presencia del agua. De esta forma, para evitar la aparición de goteras es imprescindible que la cubierta del edificio o la vivienda esté protegida y bien impermeabilizada. Una solución puede ser con poliestireno extruido. Este nombre, poco familiar para el común de los mortales, no es otra cosa que un aislante que no solo evita que se cuele el frío, sino que se trata de un material que no se degrada en presencia del agua gracias a su estructura de célula cerrada. De ahí, su elevada durabilidad.

Si ya no se puede hacer nada para prevenir la aparición de las goteras, hay que actuar de inmediato, pues estas pueden dañar los aparatos eléctricos o antenas que haya en el techo, con la gravedad que eso supone, u oxidar tubos que generen posibles cortocircuitos. Así que hay que ponerse manos a la obra para erradicarlas por completo. Para ello, lo primero es localizar el punto fijo en el que se encuentran y su origen.

Una vez ubicada, hay que limpiar bien la zona que se va a impermeabilizar para evitar que la suciedad, ramas o trozos rotos de teja bloqueen las canaletas del tejado o formen huecos donde se estanque el agua. Una vez esté todo limpio, se impermeabiliza la cubierta y, a la vez, se aísla, para reforzar esa impermeabilización y hacer que el agua sea más impenetrable. Por último, se vuelven a instalar las tejas o materiales que tenga la cubierta.

 

MANTENIMIENTO EN EDIFICACIÓN

En todos los edificios es importante hacer una serie de operaciones de mantenimiento con cierta periodicidad para detectar los defectos, comentárselos al presidente de la comunidad de vecinos y poder acometer las correcciones pertinentes a tiempo. En la siguiente tabla aparecen las operaciones a realizar y la frecuencia conveniente de las revisiones:

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